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lunes, 10 de octubre de 2022

Vacunacion antigripal.

La gripe es una enfermedad infecciosa aguda de las vías respiratorias causada por un virus. En el niño, por lo general se comporta como "uno más" de los resfriados con fiebre que se sufren durante el invierno. Puede haber vómitos, tos, ronquera, dolor de garganta, atasco de nariz y moqueo, en algunos casos fatiga y ruidos de pitos al respirar (sibilancias), y a veces también dolores musculares y articulares o diarrea. Los síntomas de la gripe pueden durar hasta una o dos semanas, pero la fiebre por lo general cede antes.

¿Cómo se contagia?

Se transmite vía aérea por los aerosoles o gotitas que se expulsan al hablar, toser o estornudar, o por contacto con las mucosas en superficies contaminadas, al compartir utensilios de comida, por ejemplo. Puede contagiar desde un día antes hasta más de una semana tras el inicio de los síntomas, siendo el periodo de incubación de uno a cuatro días. Entre sus características más importantes está su elevada capacidad de transmisión de una persona a otra.

¿Cuándo se da con más frecuencia?

Se presenta generalmente en invierno y de una forma epidémica, es decir, que cada año nos enfrentamos a una temporada en la que puede producirse una gran actividad y circulación del virus de la gripe (predominantemente en los meses de noviembre a marzo).
En una temporada invernal, no todos los síndromes gripales son gripes. Sin embargo, disponemos de una vacuna para este virus, y no para otros que nos producen enfermedades respiratorias invernales.

¿Cómo podemos evitarla?

La medida más eficaz para prevenir la gripe es la vacunación. El objetivo principal de las campañas de vacunación es proteger a los grupos de riesgo en los cuales la enfermedad es potencialmente grave por sus complicaciones. También la higiene de manos o evitar la convivencia directa con un enfermo son barreras para prevenir la transmisión de la enfermedad.
La gripe puede resultar más grave en los ancianos y en los niños y adultos incluidos en los grupos de riesgo de complicaciones. La complicación más frecuente es la neumonía, que puede ser producida por el propio virus o por una sobreinfección bacteriana.

¿A quién se recomienda administrar la vacuna antigripal?

Cada año las autoridades sanitarias se encargan de establecer las recomendaciones en función de la situación epidemiológica.
Grupos de riesgo: niños a partir de los 6 meses de edad y adolescentes en determinadas situaciones o con enfermedades de base. En España, se recomienda la vacunación anual a los niños con enfermedades que les hagan más propensos a las complicaciones, como asma moderada o grave, diabetes, algunas enfermedades renales, enfermedades del sistema inmunológico, enfermedades neurológicas con flaccidez muscular, tratamientos mantenidos con determinados medicamentos, etc.
Niños sanos a partir de los 6 meses de edad, adolescentes y adultos sanos que convivan con pacientes de riesgo. También debe vacunarse de la gripe a los niños y resto de convivientes de enfermos (niños o adultos) en los que podría resultar especialmente peligrosa esta enfermedad, estén o no ellos mismos vacunados.
Miembros del entorno familiar, cuando existan lactantes menores de 6 meses de edad con factores de riesgo, ya que estos no pueden recibir la vacuna antigripal.
Todos los profesionales sanitarios.

¿Quién no se debe vacuna?

El antecedente de una reacción alérgica grave a una dosis previa de vacuna de la gripe, es una contraindicación para recibir dosis posteriores.
La vacuna de la gripe sólo se debe usar en niños a partir de los 6 meses de edad.
Se pospondrá la administración de la vacuna antigripal en personas que padecen una enfermedad o infección aguda con fiebre alta, hasta que el proceso remita.

¿Puede administrarse la vacuna de la gripe al mismo tiempo que las otras vacunas?

Sí. Se puede poner al mismo tiempo que otras vacunas, pero eligiendo lugares distintos para aplicar la inyección.

¿Cómo se vacuna de la gripe?

La pauta general es de una sola dosis anual, aunque en el caso de los niños, si es la primera vez que se vacunan de la gripe, se les puede recomendar dos dosis separadas por un mes.

¿Por qué hay que vacunarse cada año?

El virus causante de la gripe tiene una elevada capacidad de sufrir variaciones en sus antígenos de superficie (proteínas que tienen especial relevancia en la capacidad de infección del virus y frente a las que los seres humanos producimos anticuerpos (defensas) que nos protegen). Estas variaciones implican la aparición de nuevos virus gripales, frente a los que el ser humano no tiene protección. Actualmente existen vacunas antigripales con una alta efectividad y seguridad para controlar la gripe, pero debido a esta alta capacidad de los virus gripales de variar año tras año la vacuna debe actualizarse cada nueva temporada y administrarse anualmente.

¿Cuáles son efectos adversos?

La vacuna de la gripe es muy segura. La vacuna no puede producir gripe por elaborarse con virus muertos, siendo esta una creencia falsa muy común entre la población. Los efectos secundarios son los habituales de otras vacunas inyectables, fundamentalmente locales (dolor y enrojecimiento en el sitio de la inyección) o generales leves (fiebre, malestar…). Son excepcionales otro tipo de reacciones como disminución de las plaquetas o complicaciones neurológicas.
Como medida de precaución ante reacciones inmediatas, siempre que se administre un inyectable se debe permanecer, al menos, 20 minutos en el centro de vacunación.

¿Cuándo está contraindicada esta vacuna?

La vacuna no se debe administrar a personas con alergia grave (anafilaxia) al huevo, puesto que los virus utilizados para fabricar las vacunas se cultivan en huevos de gallina. No obstante, los casos moderados o leves se pueden vacunar de la gripe, pero debe consultarse antes al pediatra.
Como en el resto de las vacunas, la de la gripe no debe administrarse a quien haya sufrido una reacción alérgica grave antes una dosis previa o frente a alguno de sus componentes.
La vacuna de la gripe puede y debe administrarse a las embarazadas en cualquier momento, ya que están incluidas en los grupos de riesgo de complicaciones, sin que esto suponga ningún peligro para el feto, sino más bien al contrario.

Otras vacunas

Las vacunas de la gripe que hay en España son inyectables y a partir de 2016 también estará disponible la presentación intranasal de virus vivos.
La intranasal está contraindicada también en inmunodeprimidos, personas hasta 18 años en tratamiento con salicilatos, embarazo y lactancia y no se debe utilizar en niños con asma grave o sibilancias activas (pitos en el pecho).

lunes, 30 de mayo de 2022

MI NIÑO NO COME.

Cada día son más los padres acuden a la consulta diciendo: mi hijo no come. Cuando investigamos más sobre esta afirmación, el resultado casi siempre es el mismo. No es que el niño no coma, sino que no come lo que consideramos que tiene que comer.
Los niños son muy listos y aprenden observando lo que les rodea. Estos niños han observado que cuando sus padres les ponen algo para comer y a ellos no les gusta, si se niegan a comerlo y esperan un poco, el sentimiento de culpa de sus padres ("cómo lo vamos a dejar sin comer") o incluso el cansancio ( jornadas laborales muy largas dentro y fuera  de casa) hace que sus padres les oferten otra cosa que a ellos les gusta. Y así los niños comen lo que ellos quieren: chocolate, galletas, patatas fritas... Alimentos que son mas palatables, pero menos saludables.

¿Cómo intentamos solucionar esto?. 

Lo primero es que a los niños no se les enseña con lo que decimos que deben hacer, sino con lo que ellos ven que nosotros hacemos. Si nosotros no comemos verdura o pescado, por ejemplo, va a ser muy difícil que ellos lo acepten con gusto. 
Nosotros planificamos el menú familiar, dentro de los gustos y la cultura de la familia. Cuando servimos la comida para toda la familia, puede ocurrir que el niño no se lo quiera comer o coma poco, no pasa nada, lo retiramos y ya está. Sin traumas, sin gritos. Aunque no le premiamos dándole algo que sí le gusta, sino que seguimos comiendo. Tampoco nos sirve eso de que como el primer plato no me gusta, repito del segundo que sí me gusta. La dieta de los niños y los adultos debe de ser variada, con raciones de todos los grupos de alimentos y no es bueno que un grupo de alimentos, carne, lácteos, desplace a otro grupo como por ejemplo las verduras. 
También es verdad, que no podemos poner un plato lleno de un alimento que no le gusta y obligarle a comer. Ni al niño, ni tampoco a nosotros mismos nos gustaría. Pero siempre con un poquito de imaginación, podemos añadir ese alimento que no le gusta, sobre todo para intentar que lo pruebe, a otros platos que sabemos que si le gustan. 
A mi me funciona bien en la consulta, pero es algo personal, ponerles tantos trocitos pequeños de ese alimento a probar como años tienen; si tiene 6 años dependiendo del tamaño del alimento que va a comer ponemos 6 o 12 trozos, guisantes, granos de uva... Todas las personas necesitamos probar los alimentos unas cuantas veces antes de que nos gusten. Algunas comidas nos gustan a la de 5 veces que las probamos, otras a la de 50 y otras a la de 500. Algunos alimentos no nos gustan en la vida, pero los toleramos. Como yo les digo en la consulta, "no espero que este plato sea algo que tu pidas voluntariamente cuando vas a un restaurante, pero sí algo que si te lo ponen para comer lo puedas comer sin problemas". 
También podemos intentar que las presentaciones sean lo mas agradables posibles. 
Debemos intentar darles a probar la mayor cantidad de sabores variados mientras son niños. Es muy difícil que un adulto adquiera sabores nuevos.

domingo, 6 de marzo de 2022

¿Cómo y cuándo quitamos el pañal?

Cuando llega el buen tiempo, muchos padres se plantean la posibilidad de quitar el pañal a sus hijos. Es entonces cuando surgen las dudas, ¿Cómo tengo que hacerlo?, ¿Qué necesito?  y eso es lo que vamos a intentar solucionar aquí hoy.
Habitualmente, los niños primero controlan el esfínter anal (las cacas) y un poco más tarde el vesical (el pis). 
La forma en que los niños aprenden, es probando, lo hacen una y otra vez hasta que lo consiguen y observan al mismo tiempo la reacción de los padres. Por eso, la mejor forma de ayudarles a controlar los esfínteres, es celebrar con ellos los éxitos y quitar importancia a los fracasos, igual que con cualquier otro aprendizaje. Hasta que a fuerza de repetir, al final se establece el hábito.

¿Cuál es la edad adecuada para retirar el pañal?

La edad ideal para dejar los pañales no es la misma para todos los niños, por eso, lo mejor es respetar el ritmo y maduración de cada niño y nunca comparar a los niños entre sí. 
Cuando veamos que van apareciendo indicios de madurez, como levantarse de la siesta con el pañal seco o despertarse por la mañana en ocasiones sin mojar el pañal, es cuando nos debemos plantear iniciar el proceso. Por eso, podríamos decir que el que empieza es el niño, no los padres.  Los adiestramientos rígidos, bien por ser verano, porque empieza la escuela infantil o por cualquier otro motivo ajeno a la madurez y a la motivación del niño, con frecuencia solo consiguen que el niño se resista. De esta etapa son típicas la obstinación y las rabietas que precisan tolerancia y comprensión de los padres.
Aproximadamente la edad en la que se alcanza la madurez necesaria va desde los 24 hasta los 32 meses, pero como hemos comentado anteriormente cada niño es un mundo. También hay que tener en cuenta que el control no es instantáneo ni está exento de avances y retrocesos.

¿Qué señales pueden indicar que un niño está preparado?

- En que debemos fijarnos para saber si está preparado físicamente: que pueda caminar solo, que tenga una buena coordinación de las manos, se sube o baja los pantalones, etc.
- También es importante que sea capaz de seguir instrucciones: por ejemplo, sentarse en una silla, levantarse, imitar a alguien.
- ¿Cómo podemos saber si ya controla la vejiga?: se nota que el niño orina bastante de una vez (no en pequeñas cantidades y frecuentes). Se mantiene seco durante 2 o 3 horas y se nos damos cuenta de que va a orinar por los gestos o postura que adopta (se pone rojo, se encoge, se lleva la mano a la zona genital o a la tripa...).

¿Qué debo hacer?

Debemos tener paciencia y esperar algún que otro fallo que, en caso de que ocurra lo entenderemos.
Al principio podemos dejarle que acompañe a los padres al retrete, lo que le ayudará a ver todo más natural y quizás quiera imitarles.


 

Compraremos un orinal adecuado con la colaboración del niño, eligiendo uno lo suficientemente grande, sólido y con la base rígida. También se puede utilizar un reductor de la taza del inodoro. En ese caso conviene poner algún elevador en los pies para que pueda apoyarse.

 


Si es posible, iniciaremos el entrenamiento con buen tiempo, para evitar el frío y la ropa excesiva que dificulta las maniobras.
Procuraremos estar solos con el niño, evitando distracciones por parte de otros familiares, televisión, radio, juguetes, etc.
Colocaremos el orinal sobre un suelo fácilmente lavable y en una habitación agradable con temperatura adecuada.
Durante el día no le pondremos pañales para que note cuando se ha hecho pis. Se le puede poner una braga o un calzoncillo que haya elegido y que le guste.
Le enseñaremos a subirse y bajarse los pantalones, que deben ser lo más holgados posibles.
Le sentaremos en el orinal unos minutos (no más de 5 o 10) tras cada comida y cada 2 o 3 horas, ofreciéndole líquidos abundantes para aumentar sus deseos de orinar. También es conveniente que las cacas no sean duras, para que no asocie hacer caca con dolor. Esto muchas veces puede ocasionarles miedo a la defecación que hace que ellos mismos inhiban el estímulo, con ello las heces cada vez son mas duras y aumentan el dolor, con lo que se refuerza el miedo y termina convirtiéndose en un circulo vicioso y en un problema. 
Se puede utilizar una muñeca de las que toman líquido y “se hacen pipi” para mostrarla como ejemplo: sentarla en el orinal y alabarla cuando orine o enseñarle cómo debe hacerlo en el orinal. El niño disfrutará con las demostraciones y tenderá a imitar lo que ve.
Alabaremos en todo momento con palabras, abrazos y caricias sus esfuerzos por aprender, en este tema y en cualquier otro habito que queramos enseñar.
Cuando el niño se haga pis o caca encima, no nos enfadaremos ni le gritaremos. Con tranquilidad se le explicará que el pis y la caca se hacen en el orinal, y se le animará diciéndole que la próxima vez lo conseguirá. Le cambiaremos la ropa y le insistiremos en lo bien que está seco y limpio.
Enseñaremos a los niños mayorcitos también cómo usar el papel higiénico, cómo vaciar el orinal, tirar de la cadena y lavarse las manos tras finalizar todo el proceso.
Si acude a la guardería, es conveniente que en ambos lugares utilicen las mismas instrucciones.

¿Qué es lo que NO hay que hacer?

  • No hay que mostrar preocupación u obsesión por el tema.
  • No hay que castigar, discutir, avergonzar o regañar al niño si ocurre que hay un “fallo”. Los niños aprenden a base de repetir las cosas, sobre todo si son agradables.

  • No hay que dejarle sentado solo por mucho tiempo, ya que se aburriría o se dedicaría a jugar con el orinal.
  • Hay que evitar sobre todo que el entrenamiento se convierta en una lucha de poderes entre el adulto y el niño.
  • No hay que forzar el control antes de que el niño esté maduro: porque llega el verano, hace calor y parece adecuado ir sin pañal o porque inicie la escuela infantil... Es mejor retrasar el aprendizaje si estas habilidades aparecen más tarde. O si es un momento de cambios, como el nacimiento de un nuevo hermano, una enfermedad o el comienzo de la guardería.
  • Cuando el niño se haga pis o caca encima, no nos enfadaremos ni le gritaremos.
  • No debemos usar expresiones verbales negativas cuando le cambiamos.
  • No hay que exigirle que haga deposiciones en horas y tiempos marcados, lo que se traduce en horas sentado en el orinal, regañinas, etc.
  • Si se niega a sentarse en el orinal, no se debe insistir. Que no sea un momento de enfado.

¿Qué hacer si no lo consigue a los 3 años?

Si un niño no controla los esfínteres a los 3 años no pasa nada, se considera “normal” hasta los 5 años. Hay que observarle más detenidamente por si tiene algún problema, falta de sueño, infecciones, enfermedades, fiebres, apatía. O cualquier indicador de posibles problemas psicomadurativos. Si los padres observan algo extraño deben consultarlo con el pediatra si lo creen necesario.
A veces los niños se niegan a aprender, se enfadan y es un momento de mucha tensión para ellos. En estos casos, es mejor parar el entrenamiento y esperar un tiempo, que pueden ser meses y despues mas tranquilamente volver a intentarlo.

Cosas normales que pueden parecer problemas

Que vuelva a utilizar pañal, se niegue a defecar o se esconda para hacerlo puede obedecer a diferentes causas, como: el nacimiento de un hermano, un enfado con los padres, el inicio de la escuela infantil, el final del curso, el cumpleaños etc.
Se trata de retrocesos normales y transitorios, que deben ser afrontados sin rigideces, sobre todo si causan conflicto. Por ejemplo, en algunos niños es adecuado volver puntualmente a usar pañal si el hecho de no usarlo causa estreñimiento.
Otro hecho frecuente es que el niño se queje de la tripa o los genitales, alarmando a los padres que incluso acuden al pediatra, generando consultas y quizá pruebas innecesarias. Se debe a que el niño siente movimientos intestinales o de la vejiga, antes de defecar u orinar, que no sabe expresar de otra manera y dice “me duele”. Lo mejor es entender lo que pasa y explicarle de forma sencilla lo que siente.

Parásitos intestinales.